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jueves, 23 de enero de 2014

Cambia...todo cambia...





Se prevee que las tecnologías que están asomando impacten en la vida del ser humano aún más fuerte que nunca. Nanotecnolgía, ordenadores cuánticos, robótica, entre otras, modificarán el mundo. 
Y claro, eso llegará a las Universidades. La educación superior actual prepara a los profesionales del futuro para trabajos del pasado. 
Más allá de la relevancia de los contenidos que se enseñan en distintas facultades, el problema es que las carreras son demasiado largas, y en países como EE.UU.,  parece que demasiado caras.
Las universidades tradicionales parten de la premisa de que no se puede aprender nada en menos de 4 años. Pero este lapso de tiempo no responde a las necesidades de alguien que debe poder reorientar rápido su perfil profesional(de ser posible, para dentro de un rato). Dicen los que saben, que en el 2030, un trabajador promedio tendrá que “reiniciar” su carrera unas 6 veces. Industrias enteras están apareciendo y desapareciendo a un ritmo inédito en la historia.
Una solución podría ser la creación de micro-facultades que ofrezcan en un plazo corto los conocimientos indispensables para ingresar al ejercicio de una profesión específica. Es el momento de apostar por una formación de menor duración, y más orientada a los requisitos del ámbito profesional.
Un ejemplo de que la educación se mueve en este sentido son los MOOC (cursos en línea masivos y abiertos), que ya están brindando una nueva manera de acceder al conocimiento.
Esperemos que los beneficios sean para todos, y que las nuevas formas de aprender democraticen los altos estudios. 
Lo cierto es que no podemos escapar al futuro, y lo único permanente es el cambio. 

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